Nota aclaratoria sobre la apertura de mezquitas en Europa en la actualidad

آخر تحديث 2020-05-30

Nota aclaratoria sobre la apertura de mezquitas en Europa  en la actualidad

Alabado sea Alá, y que la paz y las bendiciones sean con el Mensajero del Creador, su familia, compañeros y seguidores.

Con el anuncio del levantamiento o alivio gradual del confinamiento, con diferencias entre los países europeos, este Consejo recibió más de una consulta sobre el tema de la reapertura de las mezquitas y centros islámicos en Europa, y la reanudación de las oraciones colectivas y de los viernes, alternadamente o gradualmente, y con condiciones complejas y controles difíciles.

Lo que indujo a emprender un estudio de jurisprudencia de este asunto, con carácter exhaustivo, objetivista y alejado de todas las emociones y pasiones. Por lo que, encomendándonos a Alá, nuestro dictamen es el siguiente:

Es bien sabida por todos la emisión de las fatuas (dictámenes de expertos) colectivas por los organismos acreditados en el mundo islámico de que las mezquitas deben permanecer cerradas para evitar la propagación de la pandemia, y los musulmanes acataron las decisiones emitidas en este campo, sin controversia ni contratiempos.

​​Nosotros, los musulmanes en Europa, no somos una excepción, y no estamos menos interesados ​​que ellos en que se restablezca la oración colectiva y del viernes, por lo que consideramos que esta medida se prolongue hasta que Alá permita su restablecimiento, y que las mezquitas vuelvan a estar abiertas para todos los fieles, lejos de todas las soluciones parciales y medidas de precaución. De acuerdo con la experiencia de campo, no se puede garantizar que la pandemia no se propague, lo que hace que las personas cumplan con la oración faltos de la serenidad, sino que todos tratan con reserva a quienes están a su lado, por lo que perdemos el espíritu de armonía, cohesión y acercamiento en las filas de la oración. Por tanto, nuestras oraciones estarán más cerca del ambiente de la denominada “la oración del miedo”, detallada en los libros de jurisprudencia. En lugar del recordatorio del imám, antes del comienzo de la oración: converged, compactad las filas y cerrad todas las rendijas, que Alá tenga piedad de vosotros. En su lugar, estará obligado a decir: separaos, dejen espacio suficiente…. y así sucesivamente de las nuevas frases que preocupan a los fieles, los alteran y les impiden llevar a cabo las oraciones en ambiente de serenidad y devoción.

Además, la obligatoriedad de llevar mascarillas y guantes, el lavado continuo de manos, entrada por una puerta y salida por otra, la privación del apretón de manos, el abrazo y sociabilidad antes y después de la oración, las sospechas que levanta cualquier alergia, tos o estornudo, o percance respiratorio; y los fieles que tienen que traer sus propias alfombrillas y servilletas de sus hogares; con todo lo que lleva parejo en términos de complejidad, esterilización, obsesión y confusión; sin perder de vista la posibilidad de que un paciente esté en las filas, siendo asintomático y desconocedor de que haya sido contagiado, o que lo disimule por miedo a ser tratado como un enfermo. Lo cual abre una puerta al conflicto, la división y la discordia.

Este modo de llevar a cabo las oraciones (la oración colectiva), aunque declarada como posible, bajo estas circunstancias, por parte de expertos venerados y apreciados, cuyos dictámenes merecen todo el respeto, no inspiran la seguridad necesaria en la oración, y acarrean dificultades insoportables, por lo menos para la mayoría de los fieles.

Si los musulmanes en Europa supieran lo que ganarían con la paciencia y la espera, siguiendo con las oraciones en sus hogares temporalmente (de acuerdo con la licencia legal) no habrían caído en esta precipitación o improvisación, y no se habrían tomado estas molestias nada más que para satisfacer a algunos entusiastas, por influencia de algunos predicadores, o por diferentes razones relativas a las diversas regiones, mezquitas y responsables de las mismas, olvidando las palabras de Dios Todopoderoso: Cuando escuchan un rumor que pudiere atentar contra la seguridad y sembrar el temor, lo divulgan inmediatamente. Pero lo que debían hacer era remitirlo al Mensajero y a quienes tienen autoridad y conocimiento, que son quienes pueden investigar la información y comprender su magnitud, y sabrían qué hacer.” (4: 83)

Entre las normas jurisprudenciales que pueden evocarse en apoyo de la opinión de cerrar las vías del perjuicio, inclinarse por la espera y no aventurarse a abrir mezquitas en este momento, hay una regla: (evitar los males se antepone a lograr los bienes). Se trata de una norma de oro genérica, indispensable en materia de las comparaciones y ponderaciones. El resumen de su significado: la legislación islámica está más preocupada por las cuestiones consideradas como ilícitas que las lícitas, al contrario de lo que cree mucha gente con vocación religiosa. Exponerse a uno mismo y a otros al daño seguro o probable es absolutamente ilícito; es decir que no está sujeto a la posibilidad de llevarlo a cabo. En cuanto a la oración colectiva, la de los el viernes o las dos fiestas, se trata de un interés preceptivo y exhortado. Pero este asunto está sujeto a la capacidad y posibilidad de llevarlo a cabo conforme al dicho del Profeta, PBSCE: (... Si os mando algo, háganlo como puedan, y si os lo censuro, no lo hagan) (Musnad Ahmad, Sunan Ibn Majah). Alá Todopoderoso dice: “Tengan temor de Alá tanto como puedan.” (64: 16)

Los lugares más concurridos, más estrechos y menos ventilados, son los más vulnerables a la propagación de esta pandemia (pandemia del COVID 19), como lo confirman los informes de la OMS, y nos dicen médicos confiables. La mayoría de las mezquitas y oratorios en Europa son de este tipo, como todos saben- salvo los casos excepcionales de las grandes mezquitas que no pueden ser la regla-.

Por tanto, tenemos el deber de conservar las vidas y evitar cualquier vía para la propagación del contagio y lastimar a los fieles, intimidar a los ciudadanos, tener que volver a la casilla de salida, distorsionar la imagen de la religión y exponer las casas de Alá Todopoderoso a consecuencias inimaginables.

Con el mismo argumento de anteponer evitar el prejuicio a lograr el beneficio se le eximió del deber de la Peregrinación a los musulmanes del Magreb y Al Andalus en el pasado con las fatuas de varios eruditos de estas zonas. La más importante fue la de Ibn Ruchd, que Alá tenga piedad de él, que la gente reconoció ampliamente y estuvo vigente durante casi ochenta años. En la misma línea se pronunciaron otras autoridades como Ibn Hamidin y Allajmi, que Alá tenga misericordia de ellos. El objetivo era el temor por la seguridad de las personas de los bandidos en tierra y mar, o de las guerras declaradas en varias zonas el Este (Oriente Medio), como es bien sabido.

Con respecto a anteponer la oración colectiva a la del viernes, en esta reapertura precipitada o improvisada de mezquitas, tiene más de un argumento en contra. La norma de la jurisprudencia dice: (Si se exime a la gente de los deberes mayores, caen los menores). Es decir, si dos o más asuntos de la misma naturaleza se juntan, y se exime de la de mayor rango y categoría por un motivo razonable, cae el del rango menor. Si la oración del viernes ha sido objeto de exención para los obligados a ello ​​por causa de la pandemia, y los eruditos han emitido un dictamen al respecto; y es una gran obligación que dictaminó Alá y le dedicó un capítulo con su nombre, más propicia a esta consideración para las cinco oraciones colectivas preceptivas del día y la noche. Se trata de una ponderación muy importante.

Una de las normas genéricas de jurisprudencia que se deben traer a colación igualmente, como argumento o incluso como referencia, es la siguiente: "Ante la dificultad, flexibilidad": es decir, la dificultad accidental, aparentemente real (no la dificultad imaginaria) requiere licencia, facilitación y mitigación. Se trata de la voluntad de Alá, no la de los humanos. Dice Alá AS: Alá desea facilitarles las cosas y no dificultárselas”

De esta regla general, se infiere otra: "No hay deber con discapacidad". Una de sus aplicaciones en el caso que nos ocupa hoy es que el principio básico en las oraciones es que se lleve a cabo en forma, en el espacio y el tiempo, de un modo determinado. En otras palabras: que se debe cumplir al pie de la letra. Pero esta aplicación siempre está condicionada por la capacidad- y esto se suele olvidar. Cuando esa capacidad sea mermada de hecho o de modo probable, se recurre a la mitigación y la facilitación, y el interesado puede estar exento del mismo total o parcialmente.

En base a la opinión de expertos y médicos, en nuestra realidad europea, su palabra es unánime de que la pandemia de Coronavirus todavía está presente, y está al acecho, y su letalidad está probada, por lo que se deben tomar todas las precauciones.

Los expertos también confirman que las personas con mayor riesgo de esta pandemia mortal, nos refugiamos a Alá de sus males, son los ancianos y las personas con enfermedades crónicas, y representan el colectivo más importante de los moradores de las mezquitas, especialmente en las cinco oraciones diarias.

Todo lo que dice sobre las condiciones, controles y precauciones que deben seguirse al asistir a las mezquitas, en estas circunstancias excepcionales, no es más que un discurso teórico o de consumo que es difícil o imposible de aplicar en la realidad cotidiana, por razones conocidas por los imames, predicadores y los responsables de las mezquitas.

Hay una lección en la historia: cuando Ibn Ruchd, que Alá se apiade de él, y otros eruditos malikíes emitieron una fatwa sobre la exención del Hayy en nombre de la gente del Magreb y Al Andalus (por peligros conocidos), mucha gente de a pie no la acató, y muchos de los enfermos y ancianos les pudo la emoción, y se escabulleron por caminos retorcidos para hacer el viaje. Algunos de ellos se extraviaron en camino, otros cayeron en cautiverio. Por lo que la máxima autoridad de la escuela malikí en su época, el Imam Tartuchi, se vio obligado a emitir un dictamen que declara ilícito viajar para la Peregrinación. Dijo, que Alá tenga piedad de él: "Quien se arriesga y realiza el Hayy, habrá cumplido el deber, pero comete pecado de la temeridad". Todo en aras de cerrar las vías del perjuicio, evitar los males y salvaguardar las vidas.

Concluimos esta declaración con la siguiente conclusión: que la prevención del mal se antepone a generar el beneficio, y prevenir es mejor que curar. La licencia legal es amplia, esperar la salida es la solución, la humildad eleva el rango, y la paciencia es una bendición. Nosotros, en Europa, no podemos pretender tener más conocimiento, sentido de la justicia y la piedad, o estamos más ansiosos por las oraciones del viernes y las colectivas de los distinguidos académicos en los consejos de expertos, los consejos de jurisprudencia, las instituciones de fatua y millones de musulmanes en todo el mundo que están satisfechos con la licencia de Alá y se dedican a sus obras y trabajos, y evitan todos los riesgos y discusiones inútiles, a la espera de un regreso seguro y sereno a las mezquitas.

¡Esperemos que sea pronto, y eso no es nada para el poder de Alá!

Alá está detrás de la intención.

¡La paz sea con vosotros!

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